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EL RESCATE

by - mayo 05, 2022

 EL RESCATE


El sigilo se terminó cuando el dragón abrió los ojos. El príncipe desenvainó su espada desde el otro extremo de la sala, el roce del filo con la vaina de piel de búfalo produjo un golpe seco. Cogió del caballo el escudo y con movimientos lentos se acercó al dragón.
Sus escamas azules con los filos dorados se erizaron, aunque continúo tranquilo, tumbado y expectante. El polvo de las vidriosas ventanas apenas dejaba pasar algún rayo de sol, pero el amarillo de sus ojos suplía la falta de luz en la estancia.
A solo unos pasos del animal, el príncipe, con la mano temblorosa tras comprobar su tamaño, levantó la espada:

—Yo, el príncipe Alonso, hijo de Igor El Fuerte, primero de mi nombre, te condeno a morir. 

 Azotó fuerte sobre este sin éxito, palideciendo al ver la dureza de sus escamas,
y con la espada aún posada en su cuerpo le pareció ver algo imposible: el dragón le sonrió.
La bestia se levantó en un movimiento rápido haciendo caer al príncipe al suelo. Este, aferrado a su espada, se incorporó buscando refugio a tiempo para ver como su caballo huía relinchando, deshaciendo el camino hasta llegar a la entrada de palacio.
Corrió hacia el mismo pasillo que su blanco y pulcro corcel hasta llegar a unas escaleras. Inmóvil, ajustó su espalda a la pared, esperando que el dragón fuera lo suficientemente inútil como para no encontrarle. 
De forma sigilosa se asomó al hueco de la escalera para tratar de descubrir hacia dónde llegarían y, para su sorpresa, encontró a la princesa asomada a ellas. 
Era preciosa, justo como la había imaginado todos estos años en los que había soñado con matar al dragón, rescatarla y convertirla en su esposa. Su piel blanca y su trenzada melena rubia le hizo olvidar a la bestia. Le sonrió cuando vio como ella se llevó las manos a la boca y pegó un corto grito. El príncipe se giró alarmado para contemplar al dragón mirándole divertido:
—Hola principito —le dijo. 
El pestazo de su aliento hizo que Alonso tuviera que parpadear muy rápido, y tras recuperar por completo su visión, comenzó a correr escaleras arriba justo en el momento que el dragón las bañó de fuego. Sintió calor en su trasero, pero por fortuna no llegó a más. 
Las escaleras le condujeron a otro largo pasillo, cuyo suelo cubierto por una enorme alfombra roja, silenciaba las pisadas de todos los presentes. 
La princesa corría unos metros por delante de ambos, Alonso le gritaba que no tuviera miedo, que la salvaría, y el dragón, divertido, seguía sus pasos andando.
El príncipe vio como su futura amada se adentró en una habitación.
—¡Por aquí! —le gritó desde dentro.
Cruzó el umbral espada en mano y la contempló agazapada en un armario. 
—Aquí él no cabe —le susurró.
El príncipe, totalmente embelesado por su dulzura, tomó su mano y se metió con ella en el ropero de madera para descubrir que este no tenía trasera. Salieron andando por otra estancia de suelo empedrado.
—No se preocupe, mi dama —dijo besando al fin su mano— la sacaré de aquí sana y salva.
Pronunciadas dichas palabras, el dragón se acercó por su espalda y con sigilo, utilizó una de sus garras para arrancarle la cabeza. El cuerpo cayó a los pocos segundos, dejando eco en la habitación.
La bestia miró más de cerca la cabeza que aún sostenía en la mano, e hincó la uña en su cuello como si de un cubre uñas se tratase. Meneó el dedo divertido comprobando que su mandíbula se movía hacia arriba y hacia abajo, al unísono.
—No se preocupe, mi dama —dijo con una voz ridícula haciendo de ventrílocuo— la sacaré de aquí sana y salva.
La princesa comenzó a reír por la imitación.
—Empieza a resultar aburrido, ¿no crees? Cada vez nos duran menos —suspiró—, espero que no te canses de hacer esto nunca.
El dragón sacudió su garra para deshacerse de la cabeza y se acercó más para acariciar su mejilla.
—Jamás me cansaré de luchar para que podamos seguir juntos, mi amor. 
Y así, chapoteando sobre el charco de sangre del príncipe, ambos se fundieron en un beso de pasión.


Balta M.R


IG: @laquintaloba


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1 comments

  1. Mi querido y estimado Balta: Magnífica diversión entre el dragón y la princesa, hacen una pareja de lo más atípico, solo me queda una pequeña duda y es, como consuman su amor?, debe ser algo "fogoso", imagino...
    PD: Como siempre espero impaciente su próximo relato.
    Afectuosamente suyo,
    Vizconde de Valmont

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