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LAS COSAS COMO SON

by - abril 28, 2022

 LAS COSAS COMO SON


Sé que muchos de ustedes critican mi estilo de vida, que les sería lícito acampar con pancartas y cancioncillas mientras se quitan los piojos unos a otros de esos enmarañados pelos que llevan. Pero oigan, que quieren que les diga, esto siempre ha funcionado así. Siempre ha habido unos más altos que otros, unos más guapos que otros y unos más ricos que otros. Y esto, permítanme ser rotundo, no va a cambiar. 
Ha funcionado así, y así funcionará.
Y sí, es cierto que soy el dueño de algunas personas, que tengo esclavos, ¿y saben por qué? Porque puedo.
Yo no he decidido nacer en la posición en la que estoy, simplemente he tenido esa suerte y trato de disfrutarla. Es más, considero que es mi deber amortizarla y mi obligación utilizarlos.
Tampoco nos llevemos las manos a la cabeza, señores, la esclavitud también tuvo sus beneficios:
  • Trajo consigo el descubrimiento de frutos y granos.
  • El índice de obesidad era infinitamente inferior al actual.
  • No existía prácticamente la diabetes.
  • No había sobrepoblación.

En fin, muchas ventajas.
Las de la esclavitud de hoy no son estas, seguro, pero tampoco me voy a poner a hacer yo tal lista, busquen ustedes sus propias conclusiones.
Y no seamos hipócritas, a todos nos gusta ir a Nueva York a hacernos fotitos en la pared de Wall Street, o a Washington, y posar delante de la casa blanca o el capitolio. ¿Y les recuerdo quien construyó todas esas cosas? 
El caso es que me gusta mi vida. Me gusta no tener que mover ni un músculo para tener comida. Qué haya personas pendientes de mí y de mis necesidades. 
Siempre se ha dicho que hay clases de tipo y tipos con clase, yo me considero de los segundos.
Les diré que incluso a veces permito que ellos me bañen, fíjese lo que le digo. Y lo hago casi como un favor, porque tienen ellos más roña de la que creen que me quitan a mi.
En cualquier caso siempre pueden elegir que tipo de vida quieren llevar, yo no voy a renunciar a la mía. 
Mis tareas para hoy son: tomar el sol, rascarme las uñas y esconderle algún juguete al perro del vecino. 
Nacer perro: ¡Esa sí que sería una maldición! y no ser uno de mis esclavos… Estoy seguro de que mis humanos me adoran y que también prefieren su servidumbre a ser un saco de huesos pulgoso.
¡Miau! 


Balta M.R

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3 comments

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  3. Mi querido y estimado Balta:No puedo estar más de acuerdo con usted, con la clase se nace,ultimamente veo mucho desharrapado por ahí suelto, y con respecto a las uñas prefiero que Patri, mi esteticista particular, se encarge de dicho menester, que de las de mi gato Turing se encargan en su clínica veterinaria, faltaria más.
    PD: Como siempre espero impaciente su próximo relato.
    Afectuosamente suyo,
    Vizconde de Valmont

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