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¡Hip!

by - junio 23, 2022

 ¡Hip!


Victoria, cuchara de madera en mano, se dispuso a remover la humeante cazuela que burbujeaba sobre el fuego. Llevaba horas en la cocina preparando comida para toda la semana. De vez en cuando, pegaba pequeños sorbos de un espectacular vino francés que le amenizaban la tarea. Probó sus lentejas y se apoyó en la encimera para apurar su copa, mirando satisfecha por la puerta de cristal que daba al patio trasero. 
Un extraño sonido le alertó, como el crujido de unas ramas. Apoyó la bebida en la mesa, junto a la botella, y secó sus manos en el mandil de cuadros atado a su cintura. Inmóvil, agudizó la escucha y un segundo sonido de pisadas le confirmaron lo que más se temía: alguien estaba fuera, en su patio.
Miró sus zapatillas de casa desgastadas pensando en correr, su cabeza giró buscando un cuchillo, algo con lo que defenderse. 
Las pisadas se escuchaban cada vez más cerca hasta que vio plantarse justo delante de la puerta a un hombre encapuchado con un hacha en la mano. 
Los nervios hicieron que de un codazo Victoria tirara la copa y la botella al suelo, que resbalara y la cazuela de lentejas se le vertiera encima. Cayó abrasada sobre los cristales rotos que atravesaron su cabeza, haciendo que el rojo del vino se mezclara con el de su sangre.
El hombre en el patio se quitó entonces su capucha, consternado por lo que acababa de contemplar: era su marido. 
—¡Victoria! —gritó sollozando, dejándose caer de rodillas.
«Cómo explico yo ahora que solo quería quitarte el hipo».


Balta M.R



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1 comments

  1. Mi querido y estimado Balta: Evidentemente, a nadie en su pleno juicio se le ocurre cocinar lentejas mientras saborea un excelente vino francés, si al menos hubiesen sido fabes con almejas, su muerte habría merecido la pena, en fin, espero que el juez entienda a ese pobre hombre
    PD: Como siempre espero impaciente su próximo relato
    Afectuosamente suyo,
    Vizconde de Valmont

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